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Cómo evitar que un préstamo familiar se convierta en un problema familiar

Mauricio Priego 15/Nov/2021 0
Cómo evitar que un préstamo familiar se convierta en un problema familiar

Tarde o temprano una persona cercana tocará a tu puerta con un problema que requiere dinero – el cual no tiene – para resolverlo. ¿Le negarías el préstamo familiar? La respuesta no es sencilla, lo sé, ya que depende de la persona, de la situación por la que esté pasando y de tu propia situación financiera. Sin embargo, hay ciertos cuidados que debes de tener al otorgar un préstamo a familiares o amigos, tanto para que no seas tú quien caiga en un descalabro financiero, como para que tampoco el préstamo desemboque en un problema familiar o en la pérdida de una amistad.




Define un monto máximo que puedes dedicar a otorgar préstamos familiares

No me refiero a lo máximo que le puedes dar a una sola persona, sino un monto que no debiera ser rebasado por la suma de todos los préstamos que has dado y que no has recuperado, así sea a una o varias personas, e indistintamente el momento en que lo hayas otorgado.

Primer objetivo: No descapitalizarte por estar financiando a otros.

Evita endeudarte por prestar dinero a alguien más

En todo momento el dinero que vas a prestar debe ser tuyo y no sacado de tu tarjeta de crédito, de un préstamo personal o fungiendo como intermediario con un tercero.

Ten siempre presente que, por más promesas sinceras que te haga la persona, no son más que buenas intenciones. Siempre estará latente el hecho de que algo puede salir mal (no recibe el dinero que esperaba, no logró vender aquello de donde pensaba obtener el dinero, eventos “urgentes” que le impiden no pagarte a tiempo), siendo tú el responsable de pagar a bancos o prestamistas, incluyendo los intereses generados.

Segundo objetivo: No acabar endeudado por cubrir un compromiso de alguien más.

Asegúrate de que no necesites tú ese dinero

No se trata de desvestir a un Santo para vestir a otro

Refrán popular

Los temas financieros no son la excepción. Como comentábamos en el punto anterior, toda promesa que te haga quien te pide dinero prestado no pasa de ser una buena intensión. Cierto, es importante ayudarnos y más entre la familia, pero no se trata de que ahora seas tú quien no pueda pagar la luz, las colegiaturas o la renta por falta de dinero.

Tercer objetivo: No dejar de cubrir las necesidades de tu familia, ni faltar a tus compromisos de pago, por cubrir las necesidades y compromisos de otra persona.

No vuelvas a otorgarle un préstamo a quien te debe

Este punto tiene una especial importancia, ya que existen muchas personas que hacen de pedir prestado su forma de vida. Y si se trata de un familiar o amigo cercano, lo mejor que puedes hacer es dejar de ser su vaca

Considera que cada vez que consigue un préstamo sin haber pagado lo anterior, lo único que logras en realidad es reforzar en el deudor la idea de que su crédito es ilimitado, y en muchos casos, que es alguien muy listo que sabe aprovechar las oportunidades que da la vida. Lo cual te deja a ti, en el mejor de los casos, como una de tantas personas ingenuas de las cuales puede obtener los recursos que necesita.

Cuarto objetivo: No volverte blanco de un deudor empedernido

Practica la asertividad, el arte de decir NO

A muchas personas les estresa decir NO.

Ya sea por la cercanía a quien nos pide el dinero, porque tememos herir sus sentimientos, por presión social (el famoso qué dirán), e incluso por considerarlo un deber, puede llegar a ser muy difícil negarle a la persona el préstamo familiar ¡así sea lo que en realidad queremos hacer!

Sin embargo, hay una técnica sencilla que nos brinda la asertividad que te puede facilitar el negarte:

  • Identifica con honestidad el hecho que te motiva a negarte
  • Reconoce cómo te afecta emocionalmente
  • Determina la conducta concreta a seguir (en este caso, la negativa a conceder el préstamo)
  • Establece la consecuencia de la acción

Veamos cómo funciona con algunos ejemplos:

Supongamos que tu familiar te pide dinero y tú estás cerca de pagar tu tarjeta de crédito. Buscando ser asertivo tu negativa quedaría “Lo lamento (conducta), pero debo pagar mi tarjeta de crédito (hecho) y no quisiera tener que pagar intereses moratorios ni gastos de cobranza (consecuencia), por lo que tampoco me gustaría llegar a tener problemas contigo por no pagarme a tiempo (sentimiento)“.

Ahora supongamos que quien te solicita el préstamo familiar no te ha pagado un adeudo anterior. Tu respuesta podría ser “No sé si recuerdes, pero hace tiempo te presté dinero que no me has devuelto (hecho) el cual me ha hecho falta (consecuencia). No me gustaría llegar a tener problemas contigo (sentimiento) por lo que considero que es mejor no incrementar lo que ya me debes (conducta)“.

Quinto objetivo: Negarte cuando es necesario, sin ofender a quien te pide prestado, pero tampoco cediendo a una acción que no deseas llevar a cabo.

Recupera el préstamo familiar

La mayoría de las personas no somos prestamistas, por lo que andar de cobratarios nos resulta incómodo. Pero tampoco se trata de andar por la vida perdiendo dinero, así que es bueno tener en mente algunas estrategias que te ayuden a cobrar a aquellos que parecieran no tener la intensión de pagarte lo que te deben:

  • Desde que otorgues el préstamo queda en una fecha de pago, con lo cual, al llegar la fecha, de manera natural puedas solicitar el cobro con algo parecido a “Hola X, cuando me pediste el dinero me comentaste que hoy podrías pagarme…”
  • Si prefieres un método indirecto, pregúntale por aquello por lo que te pidió el dinero prestado. Por ejemplo “¿Siempre te alcanzó lo que te presté para pagar lo que necesitabas?”, o “¿Cómo sigue tu hija? ¿Sirvió la medicina que me comentaste necesitabas comprar?”
  • Aplicando la asertividad: “Hola X, no sé si recuerdes que me pediste dinero prestado (hecho), pero ya lo necesito para cubrir mis propios compromisos de pago (consecuencia). Por ello necesito que me pagues (Conducta). Te ayudé en su momento y considero que es el momento de que seas recíproco y hagas lo necesario para devolverme el dinero (sentimiento)”

Sexto objetivo: Recuperar tu dinero

Cuando decides condonar la deuda familiar

Es posible que por algún motivo decidas no cobrar el adeudo, y si ésa es tu decisión, adelante. Sin embargo, no podemos perder de vista el cuarto punto: evitar caer en las redes de deudores habituales.

Si la persona intentó pagarte, aunque tú no hayas aceptado el dinero, el que haya demostrado su compromiso habla bien de ella y es factible volver a prestarle.

Si la persona no acostumbra a pedir prestado y acudió a ti por una situación extraordinaria, ante la cual le indicaste que no se preocupe por pagar, también podría ser sujeta a un nuevo préstamo.

Pero aun así es importante que seas consciente de cuántas veces le has prestado y condonado la deuda, ya que no se trata de que abuse de tu buen corazón. Si reincide y reincide, quizá seas tú quien no ha querido ver que esta persona ya vio en ti una vaca.

Séptimo objetivo: Practicar el altruismo y la solidaridad, evitando ser víctima de personas abusivas

Ten un fondo que te sirva para prestar dinero

No necesitas crear un fondo específico para ello. Podrías hacer uso de tu Fondo de Emergencias, sólo recordando definir una cantidad máxima que puedas otorgar en préstamo, de manera que no te quedes desprotegido ante una emergencia.

¿Y si por una emergencia tuviste que utilizar el fondo? Entonces, por el momento, no podrás otorgar préstamos.

Octavo objetivo: Tomar el dinero que darás prestado de tus ahorros, para así no afectar tu flujo de efectivo ni tus provisiones de corto plazo, las cuales, usualmente, las tienes ya comprometidas.

Para concluir, te comparto una máxima para que tengas en mente cuando estés en la disyuntiva de otorgar un préstamo familiar:

Citas finanzas personales préstamos Mauricio Priego #MPPh

¡Éxito!

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