La Guía del Totalero: Siete pasos para explotar tu tarjeta de crédito

Mauricio Priego 22/Sep/2014 27
La Guía del Totalero: Siete pasos para explotar tu tarjeta de crédito

Conozco a muchas personas que celebran haber cancelado su tarjeta de crédito, a muchos asesores que sugieren darles la espalda, a muchos expertos que las señalan como uno de los principales males de una sociedad consumista. Yo no. Y el motivo es sencillo: soy un Totalero, es decir, formo parte del selecto grupo de personas que sabemos el secreto para hacer que la tarjeta – y el banco detrás de ella – trabaje a nuestro favor. ¿Sabes? Usar la tarjeta no es sinónimo de endeudarse. Bien utilizada es una de las mejores herramientas financieras que tienes a tu alcance… Y hoy voy a compartir contigo los secretos para ser Totaler@.

El primer paso es ser disciplinado.

Como en toda habilidad, sólo alcanzas ser totalero a través de la disciplina. Sólo que en este caso la disciplina no tiene que ver con la perseverancia sino con seguir rigurosamente la regla básica de las tarjetas de crédito:

Tu tarjeta NO sustituye a tu ingreso o tus ahorros, de manera que si no tienes dinero para pagar aquello que deseas, NO LO COMPRES.

Quizá te preguntes, “¿Acaso la idea del crédito no es poder adquirir algo para pagarlo después?“. Bueno, eso es lo que fomentan los bancos y las casas comerciales. De hecho, el negocio de las tarjetas no son las comisiones que cobran a tarjeta habientes y comercios por su uso, sino en el cobro de intereses.

¿Sabías que según el Banco de México, los bancos cobraron $997.38 millones de pesos en intereses durante el pasado mes de febrero?

Por tanto, no caigas en la trampa y evita las compras por impulso, es decir, aquellas que realizas cuando ves algo que no pensabas comprar pero que se te antoja al verlo, o aquellas otras en las que buscas satisfacer de forma inmediata un deseo. Y vaya si debes ser disciplinado para lograrlo: toda la mercadotecnia está encaminada a convencerte que te compres el último celular, que tu familia merece esas vacaciones, que acudir a aquel restaurante es necesario para conservar tu estatus social.

Y por cierto, ése es el otro enemigo a vencer: la presión social. Muchas veces son los amigos, compañeros de trabajo, ¡tu propia familia! quienes te presionan para comprar un producto o adquirir un servicio sin que tengas el dinero para pagarlo. Piénsalo: si cedes a esa presión, ¿después ésa persona te va a ayudar a pagar la deuda?

Ahora bien, no digo que no sea válido unirse para comprar algo costoso. Si fuera el caso piensa fríamente que 1) La otra persona te puede dejar mal y cargar tú con toda la deuda (no pierdas de vista que el que se endeuda eres tú ya que la tarjeta es tuya), y 2)  que aún que se unan para comprar, tú tienes que contar con el dinero para pagar tu parte.

El segundo paso es SALDAR mes a mes tu tarjeta.

Sí, leíste bien: saldar tu tarjeta. ¿O por qué creías que nos llaman Totaleros? La idea es que todo lo que compres lo pagues antes de la Fecha Límite de Pago. La buena noticia es que la regulación actual obliga a bancos y comercios a indicar de forma explícita en el estado de cuenta, el Monto Total para no Generar Intereses.

Aquí los totaleros nos dividimos en dos grupos:

  • Los que cuidan no pagar más de lo que planearon en su presupuesto, de manera que cuando cobran su sueldo pagan su tarjeta,
  • Los que en base a su presupuesto depositan en una cuenta bancaria lo que planean gastar, y cuando llega el momento de pagar la tarjeta, sólo requieren tomar el dinero de su cuenta.

La diferencia entre ambos es que mientras los primeros están utilizando un dinero que aún  no reciben, los segundos utilizan un dinero que ya recibieron. En lo personal sugiero ser de los segundos por dos razones: por un lado está el hecho de que podrías no recibir el total del dinero que planeabas (comisiones que no alcanzaste, incremento en retenciones de impuestos, deducciones por parte de tu patrón que no esperabas) por lo que existe el riesgo que al final no tengas el dinero para pagar, y en segunda, porque al poner el dinero en el banco éste te deja intereses en lo que pagas tu tarjeta. ¿Te das cuenta? En vez de pagarle tú intereses al banco, es el banco quien te paga los intereses a ti.

Caso especial: Los Meses sin Intereses

Es claro que existen productos costosos que difícilmente podríamos comprar con lo que cobramos. Pantallas planas, electrodomésticos, equipos de cómputo y móviles, muebles para el hogar… Y si bien lo ideal sería ahorrar hasta juntar el dinero suficiente para pagarlo, es una realidad que no siempre esto es posible. Y no porque no se pueda ahorrar (después de todo, si tienes para pagar las mensualidades, ése mismo dinero lo podrías estar depositando en tu cuenta de ahorro), sino porque existen ocasiones en las que no te es posible esperar para adquirir el producto.

¿Cuándo es posible esperar y cuándo no para adquirir el producto? No es mi intención entrar en esa discusión. En la práctica eres tú quien lo decide. Sólo ten presente que

Antes de comprar a meses sin intereses es necesario que revises tu presupuesto para garantizar que tienes el flujo de efectivo suficiente para absorber los pagos durante todo el plazo, además de estar consciente de que existe el riesgo de que en algún momento un imponderable te impida cumplir con el compromiso.

Por cierto, la mensualidad de los meses sin intereses está contemplada dentro del monto total a pagar para no generar intereses de los estados de cuenta.

El tercer paso es llevar un presupuesto

Para ser totalero es imprescindible estar consciente de tu capacidad de pago, y si no llevas un presupuesto, esto es muy difícil. El presupuesto es la principal herramienta de planeación que tiene una persona, ya que en ella distribuye sus gastos y compromisos financieros entre los ingresos que recibe. ¿Te acuerdas que el primer paso es no usar tu tarjeta si no tienes el dinero? Tristemente existen muchas personas que no saben que no tienen el dinero, y cada vez que les pagan en su trabajo ven cómo el dinero se les escapa entre los dedos sin siquiera saber en qué se les fue. Lo malo es que muchas veces, para cuando se dan cuenta, las deudas ya les llegan hasta el cuello, y muchos de ellos, en vez de disciplinarse para sanear sus finanzas, lo que hacen es conseguir nuevas tarjetas, sacar dinero de unas para pagar otras, o adquirir préstamos personales para pagar las deudas previas… Pero si no tienen disciplina financiera y un presupuesto que seguir, lo más seguro es que sólo lograrán seguirse endeudando.

Si hoy no sigues un presupuesto te sugiero estos artículos para que comiences a hacerlo:

El cuarto paso es revisar cada mes tu estado de cuenta.

Es la única manera de garantizar que no te carguen compras que no realizaste o comisiones que no mereciste. Además, los bancos tienen la pésima costumbre de apegarse rigurosamente a la ley de manera que sólo te informan de cambios en tasas de interés y comisiones a través del estado de cuenta y de la pizarra de avisos en sus sucursales (a todo esto, ¿quién lee la pizarra de anuncios?). Y digo que es una pésima costumbre porque bien que te molestan en tu domicilio y al celular con promociones, ofertas y nuevas tarjetas que no has solicitado. Así que, si no quieres sorpresas, la única manera de lograrlo es a través revisar periódicamente tu estado de cuenta.

El quinto paso es reducir al mínimo el número de tarjetas

Entre más tarjetas tengas, más es la tentación de usarlas, más las promociones que te llegan, más las comisiones qué pagar, más los estados de cuenta  qué revisar, más las fechas de corte y de pago de las cuales debas estar pendiente. Por tanto sólo ten una tarjeta bancaria y a lo sumo una o dos comerciales. Y estas últimas únicamente por los precios o plazos especiales que puedes llegar a obtener gracias a tener la “tarjeta de casa”. Si hoy tienes tarjetas de más, piensa seriamente en cancelarlas.

Por cierto, al hablar de número de tarjetas, incluyo las adicionales, es decir, aquellas extensiones de tu línea de crédito que autorizas con lo que se entrega una tarjeta adicional a la tuya a tu pareja, tus hijos, tus padres… No pierdas de vista que cada tarjeta que entregas es un riesgo de que te endeuden. Así es. Que te endeuden a ti, porque el banco no va a ir a cobrarles a aquellos en quienes confiaste entregándoles una extensión de tu tarjeta. Te va cobrar a ti, y es tu problema cobrarles a ellos.

Si por algún motivo consideras necesario otorgar esas tarjetas adicionales, procura que el banco te permita asignarles sus propios límites de crédito de manera que puedas así controlar el volumen de sus compras.

El sexto paso es tener en tu agenda la Fecha de Corte y la Fecha Límite de Pago

Estas son las fechas que todo totalero tiene siempre presente: cuándo es su fecha de corte, es decir, el día del mes en que el banco hace el recuento de las compras realizadas determinando el saldo sobre el cual calculará las intereses, a menos que cubras ese saldo a más tardar en la fecha límite de pago, la cual es normalmente el primer día hábil bancario 10 días después de la fecha de corte por lo que varía mes. Consultar esta fecha variable es un motivo más para revisar tu estado de cuenta.

Séptimo y último paso: sé un profesional ¡Explótalas!

Dedica tiempo a conocer las reglas del juego para así explotar todos los beneficios de tu tarjeta de crédito:

  • Evita pagar comisiones y anualidades;
  • Genera puntos por tus compras y utilízalos para comprar productos y pagar servicios en vez de utilizar tu dinero (de hecho, acumular los puntos es en términos prácticos una forma de ahorro: podrías comprarte ése celular, ése vestido o cubrir la cena de aniversario con tu pareja con los puntos acumulados. Sólo ten presente su vigencia para no perderlos en el camino);
  • Recibe beneficios y trato exclusivo en algunos comercios, centros nocturnos, teatros o aeropuertos “exclusivos para tarjeta habientes”;
  • Aprovecha el financiamiento gratuito de 40 días que te da el banco: lo que compres al día siguiente de tu fecha de corte lo puedes cubrir hasta la fecha límite de pago del ciclo siguiente, es decir, 30 días del periodo más los 10 días para la fecha límite de pago;
  • Cobra intereses al banco por el dinero que ahorras mientras compras con la tarjeta y llega la fecha de pago.

Aclaración final muy importante

Este camino no es para indecisos. No llevar los pasos anteriores con determinación y de forma metódica conllevan un gran peligro: puedes dañar seriamente tus finanzas personales – y familiares – quedando severamente endeudado.

Como diría el maestro Yoda en El Imperio Contraataca: “No lo intentes. Hazlo, o no lo hagas“. Ser totalero no es para todos. Como dije al principio, los totaleros somos un selecto grupo: sólo el 20% de los usuarios de tarjetas de crédito según reporte del Banco de México… Pero si tienes la determinación y la disciplina, no lo dudes. La recompensa es muy grande ;)

¡Éxito!

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Este artículo fue publicado por primera vez en practifinanzas.com. Si tienes interés en compartirlo publicándolo en tu blog  o página web (reblogging), por favor sigue esta liga.

Referencias

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27 Comentarios »

  1. Sophie 01/Mar/2017 en 3:15 pm - Responder

    Hola, tengo una gran duda, no se supone que si eres totalero no le convienes al banco como cliente porque usas sus servicios sin pagarle nada y por lo tanto, no te ofrecerían un gran crédito después de conocerte como totalero? o estoy equivocada? Conozco a un totalero que no puede conseguir un mejor crédito. Por eso mi duda.

    • Mauricio Priego 02/Mar/2017 en 8:01 am - Responder

      Hola Sophie,

      Hablando de tarjetas de crédito, los bancos no sólo ganan por los intereses cobrados a los tarjetahabientes, sino por las comisiones que cobran a comercios por el cobro con tarjeta de crédito, la publicidad que aparece en estados de cuenta, los servicios adicionales asociados a las tarjetas (por ejemplo, seguros), y las comisiones por aquellos productos que compras cuando te los ofrecen telefónicamente “por ser cliente distinguido del banco”. Eso sin contar que eres un cliente cautivo al que bombardean que ofrecimientos de otros productos del banco, incluidas líneas de crédito “pre-autorizadas”.

      Por tanto, seas o no seas totalero, ¡claro que le convienes al banco!

      Ahora bien, ¿qué podría estarle pasando a tu amigo que no logra conseguir un mejor crédito? Si bien desconozco su caso en particular, repasemos en qué se fijan las instituciones financieras para el otorgamiento de créditos y quizá ahí encuentren la clave:

      1) Ingresos – Las instituciones financieras no quieren tener clientes que generen cuentas incobrables, así que hay una relación directa entre tus ingresos y la línea de crédito que te ofrecen

      2) El monto de las líneas de crédito que manejas actualmente – Si normalmente tienes créditos por 15 mil pesos, difícilmente algún banco te dará uno por 150 mil

      3) El monto de tus operaciones – Si eres totalero porque compras 100 pesos al mes y los pagas de forma oportuna, el aumento de las líneas de crédito será lento y muchas veces bajo solicitud del tarjetahabiente. Por tanto, el monto que manejes mensualmente en tus líneas de crédito afecta proporcionalmente al ofrecimiento del incremento de tus límites o el ofrecimiento de nuevas líneas

      4) La antigüedad de tus líneas de crédito – Entre más tiempo lleves manejando el crédito, mayores son las líneas que se te ofrecen

      5) Que estés al día con tus adeduos – Claro que éste no es el caso de tu amigo totalero, pero lo pongo debido a que es otro factor importante: Que cubras tus compromisos financieros de forma oportuna.

      ¿Y cómo sabe el banco todo esto? Por tres caminos principalmente: Sus propios registos, la información que brindas en tus solicitudes junto con los documentos que lo comprueban (como recibos de nómina, por ejemplo) y los reportes del buró de crédito, el cual concentra tu información no sólo de créditos bancarios, sino de de comerciales incluidas tiendas departamentales, planes de celulares o televisiones de paga.

      Confío que esta información les haya sido de utilidad. Pero si les queda alguna inquietud, ¡sigamos conversando! ;)
      (Por cierto, voy a publicar el próximo lunes un artículo basado en nuestra conversación. Si sus observaciones o inquietudes adicionales las pudieran dejar para ese nuevo artículo se los agradecería un montón, ya que estarán en el contexto adecuado para enriquecer aún más a la comunidad)

      Éxito y ¡Gracias por la pregunta!

      • Sophie 02/Mar/2017 en 8:39 am - Responder

        Hola, muchas gracias por tu respuesta y esperare ese articulo para mas preguntas, solo tengo una mas que creo que debe ir aqui, no entendi el punto numero 2, donde dices q si ya tiene uno de 15 no le daran uno d 150, en este caso por que ocurre eso?, por que lo hacen asi? y que se puede hacer al respecto? Si cancelas uno, ya tienes mas oportunidad de uno grande?

        • Mauricio Priego 08/Mar/2017 en 12:20 am - Responder

          Qué tal Sophie, disculpa la tardanza en responderte esta vez.

          A lo que me refiero con el punto 2 es a los siguiente: Supongamos que seas tú la que estás prestando el dinero a una amiga. Si te pide $500 prestados, quizá se los des. Pero si te pide $5,000 lo pensarás dos veces, y si son $50,0000 es posible que incluso te niegues. ¿Qué está sucediendo? Más allá de que tengas el dinero (supongamos que sí lo tienes), la posibilidad de que no te devuelvan $500 representa un riesgo bajo, mientras $50,000 es un riesgo mucho más alto.

          Lo mismo ocurre con los bancos. Si ninguno de los créditos que manejas rebasa los $15,000, es difícil que un banco te preste $150,000 porque no has demostrado anteriormente que puedas manejar créditos de ése tamaño. Lo único que queda es ir incrementando poco a poco tus límites de crédito (los propios bancos y tiendas departamentales te ofrecen incrementarlo si demuestras un buen manejo crediticio), o si se incrementaron tus ingresos (por ejemplo, te promovieron en tu trabajo), explícitamente solicitar al banco el incremento de tu línea de crédito para lo cual el banco haría un nuevo estudio de tu situación financiera y capacidad de pago.

          Por otro lado, te debo una disculpa. Se me pasó que esta semana es el Día Internacional de la Mujer y ya tenía un artículo preparado para ello, de manera que el artículo que te ofrecí se publicará hasta el próximo lunes. Pero te invito a leer el artículo publicado y a que nos compartas tus opiniones. Lo encontrarás siguiendo esta liga ;)

          Confío haber despejado tus dudas, de cualquier modo, seguimos en contacto
          Buenas noches!

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