Acciones para librarte de la deuda en tu Tarjeta de Crédito

Mauricio Priego 21/Sep/2011 0

Si buscamos comentarios sobre tarjetas de crédito en las diferentes redes sociales observaremos tres patrones bien definidos: aquellos quienes se quejan de necesitar una para poder adquirir productos a través de Internet, aquellos que celebran el que les ha sido entregado su plástico, y aquellos quienes las señalan como el origen del deterioro de sus finanzas personales, producto de las altas tasas de interés y de los “injustos” intereses moratorios. Los primeros cuatro capítulos de esta serie dedicada a las tarjetas de crédito buscaron darte ideas y ejemplos para romper esta al parecer rígida secuencia de necesidad – consumo – endeudamiento, teniendo la posibilidad no sólo de evitar caer en las garras de las deudas, sino de obtener rendimientos por comprar productos y pagar servicios con tu tarjeta.

Sin embargo, es una realidad que muchas personas se ven arrastradas a deudas en donde se llega a trabajar exclusivamente para pagar el mínimo de las diferentes tarjetas, encontrándose en situaciones donde, para conseguir el dinero para pagar la mensualidad de una, retiran dinero de otra. Cuando alguien ha caído en un escenario semejante, normalmente está cerca de tocar fondo en su crisis financiera personal si no es que lo ha hecho ya. Y vivir así te aleja cada día de la tranquilidad – ya no digamos libertad – financiera. ¡Es más! Muchos estarán de acuerdo en que vivir para pagar deudas no es vivir. En esta última entrega de la serie abordaremos algunas acciones encaminadas a saldar tus tarjetas de crédito y recuperar la salud de tus finanzas personales, si eres de quienes se ven asfixiados por ellas.

Parte V. Librándote de las garras de tu tarjeta de crédito

Antes que ninguna otra acción es necesario que hagas un acto de honestidad: la situación en la que te encuentras es producto únicamente de tus decisiones y de tus hábitos financieros y de consumo. Por favor no tomes una actitud defensiva: no se te está  juzgand0 a ti o a tus decisiones. Los motivos que te llevaron al endeudamiento quedaron en el pasado, y sólo son de interés como fuente personal de experiencia. Únicamente procura no tropezarte dos veces con la misma piedra y lleva a cabo las siguientes acciones con determinación y disciplina:

  • Si aún no llevas un presupuesto, es hora de hacerlo. El presupuesto es la herramienta que te permite tener una visión real de tu capacidad de pago y de tus hábitos de consumo. (Puede serte de utilidad el artículo 10 Consejos para la elaboración de tu presupuesto)
  • Reúne todos tus estados de cuenta y suma sus saldos para así saber a qué te enfrentas
  • Revisa tu presupuesto y determina que gastos puedes recortar para así incrementar tu capacidad de pago. ¡Animo! Recuerda que, si le hechas ganas, esto será temporal.
  • Conociendo el total a pagar y el monto de lo que dispones para pagar, tendrás una idea clara de cuánto tiempo te llevará saldar tus tarjetas. Es importante que seas perseverante y disciplinado ya que es fácil desanimarse principalmente cuando el esfuerzo se extiende por un periodo largo de tiempo.
  • No dudes en esforzarte por generar nuevos ingresos que puedas destinar íntegramente en el pago de tus deudas.
  • Si consideras que en tu caso el culpable de tu endeudamiento es que no ganas lo necesario, te sugiero el artículo Qué hacer cuando lo que tienes que pagar es más de lo que ganas
  • Deja de utilizar tus tarjetas de crédito y no busques nuevos préstamos. De preferencia guarda tus tarjetas en algún lugar seguro en tu casa para ayudarte a no caer en la tentación de usarlas al llevarlas contigo.
  • Cubre siempre el mínimo de todas tus cuentas, y el resto del dinero destinado a pagos concéntralo en pagar aquella deuda con la tasa de interés más alta.
  • Conforme vayas pagando las tarjetas solicita una reducción de tu límite de crédito, esto te ayudará a no incrementar de nuevo tu deuda. Si la tarjeta te permite manejar tu límite personal de crédito, mucho mejor.
  • Conforme vayas saldando las tarjetas cancélalas, de forma que al final te quedes a lo sumo con una tarjeta de crédito bancaria y otra de alguna casa comercial.
  • Si son demasiadas cuentas o no puedes afrontar el mínimo de todas ellas,  consolídalas en una sola (algunos bancos dan esta opción, o saca un único préstamo de tasa baja para cubrirlas todas y así enfocarte en una sola deuda).
  • No dudes en acercarte con el banco o comercio para negociar el pago o re-estructuración de tu deuda. Cualquiera de ellos prefiere buscar junto contigo la forma en que sí puedes pagarle a ver incrementarse su cartera vencida.
  • En todo momento, antes de hacer uso del crédito para cubrir algún gasto que requieras y que no tengas dinero para cubrirlo, busca generar nuevos ingresos. La generación de ingresos es también una habilidad, la cual  hay que fomentar y desarrollar, siendo imprescindible si en verdad buscas tu tranquilidad y libertad financiera.
  • Aprende a evaluar y cuidar tu flujo de efectivo, el cual es clave para no vivir endeudado siendo uno de los principales indicadores de la salud de tus finanzas personales.
  • Se sincero con tu familia e infórmales de lo delicado de tu situación financiera – o de la situación financiera familiar – así como del plan que tienes para estabilizar las cosas. Su apoyo y lucha hombro con hombro es invaluable, y si logras sumarlo a tu determinación, te garantizarán el éxito en tu objetivo.
  • No olvides las reglas de oro para el buen uso de tu tarjeta de crédito
    • Sólo compra con tu tarjeta aquello que sabes tienes el efectivo para pagarlo
    • Procura evitar utilizar tu tarjeta como medio de financiamiento para enfrentar emergencias
    • Sé prudente al utilizar facilidades de pago como pagos fijos, pagos postergados y meses sin intereses, ya que impactan tu flujo de efectivo futuro. Siempre revisa tu presupuesto antes de comprometerte a esos pagos
    • Recuerda que tener finanzas personales sanas significa que tienes la capacidad de pagar al banco o comercio el total de tu saldo al momento del corte de tu tarjeta, sin afectar con ello tu flujo de efectivo
Finalmente, considera el equivalente a un pago mensual el cual será adicional a lo que requieras para pagar tus tarjetas. La idea es que una vez que alcances el objetivo de saldarlas, utilices este monto adicional para premiarte, tanto a ti como a tu familia o pareja. El esfuerzo necesario para recuperar el control de tus finanzas fue grande, y por ello es justo – y necesario – celebrar y compartir con aquellos que quieres la alegría de ser libre otra vez.
Si al final decides cancelar todas tus tarjetas, adelante. La decisión es tuya. No obstante insisto en que son una excelente herramienta, que bien utilizada, puede serte de mucha utilidad. En lo personal sugiero quedarte con una bancaria (que tenga límite personal de crédito, te de puntos canjeables por dinero o puedas usarlos para pago en comercios, y que tenga las menos comisiones posibles) y con una comercial (libre de comisiones), así como leer los artículos previos sobre estrategias de uso de tarjetas de crédito.
¡Éxito!

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