¿En verdad estás dispuesto a continuar muriendo por un salario?

Mauricio Priego 07/Oct/2019 0
¿En verdad estás dispuesto a continuar muriendo por un salario?

¡Somos un equipo de alto rendimiento!” … “Lo hemos hecho bien, ¡pero hay que incrementar el nivel de exigencia para llegar a la siguiente meta” … En un mundo globalizado y altamente competitivo, donde las empresas son cada vez más agresivas en sus estrategias comerciales, en sus metas de ingresos, y en sus objetivos de reducción de costos, frases motivadoras como las anteriores son cada vez más comunes. Sin importarles que sus colaboradores literalmente estén muriendo por un salario.




Carga laboral inhumana, un problema generalizado

Piénsalo fríamente. ¿Qué tan seguido sales de tu trabajo a la hora que define tu jornada laboral? ¿Es común que tengas que salir una o dos horas después (si no es que más) para terminar pendientes? ¿Y qué me dices de las juntas “no planeadas” que son convocadas media hora antes de tu hora de salida? ¿O de llegar a casa a dedicarle un par de horas al trabajo contestando correos electrónicos, llamadas del jefe, o mensajes en el grupo de WhatsApp del trabajo por diversos pendientes?

Porque claro, con la agenda llena de juntas, tareas solicitadas de último minuto, atención a proyectos asignados, y las actividades de los comités de mejora, ¿A qué hora trabajas? Es decir, ¿a qué hora cumples con las responsabilidades propias de tu puesto?

Y si lo anterior lo sumamos a los tiempos requeridos para el traslado a los centros de trabajo (que en las grandes ciudades se mide en horas), nos topamos con un desequilibrio abismal entre el trabajo y el tiempo personal.

El desequilibrio entre trabajo y vida personal genera estrés, depresión y agotamiento, los que tarde o temprano conllevan a enfermedades crónicas como hipertensión, problemas cardiovasculares o diabetes.

A lo anterior hay que incluir que cada vez son más los empleados que requieren ansiolíticos, inductores del sueño o incluso drogas más potentes para poder mantener el ritmo laboral.

La solución, un compromiso multifactorial

El problema es incluso un tema cultural. ¿Cuántas personas conoces que se sienten culpables por salir temprano, cuando en realidad están saliendo a su hora?

Por ello, para erradicar que las personas sigan muriendo por un salario, es necesario atacar el problema desde varios frentes.

Directivos con planes estratégicos holísticos

El problema con los directivos es que planean en base a resultados, a fríos indicadores financieros de ventas, costos, utilidades. Autorizan proyectos de inversión para ser más eficientes y mejorar esos indicadores. Pero, ¿cuándo se detienen a pensar en la capacidad instalada que tienen de recurso humano?

Si se tienen 10 trabajadores quienes trabajan 8 horas a la semana, sólo se tiene una base instalada de 80 horas a la semana. Entonces, si entre proyectos, juntas y círculos de mejora se dedican 40 horas, ¿Cómo pretender que los trabajadores den los mismos resultados con sólo la mitad del tiempo disponible?

Claro, aquí es donde surgen temas de “manejo del tiempo”, “delegar responsabilidades”, “sinergia entre áreas”….

Es cierto, es posible volver más eficiente a un equipo de trabajo. Pero es iluso – e incluso irresponsable – pasar por alto que el tiempo, y las personas, son finitas.

Es responsabilidad de los altos directivos considerar, dentro de sus planes estratégicos, que tienen que respetar las jornadas laborales de los colaboradores.

Lo más sencillo es tirarle la papa caliente a ejecutivos y mandos medios… Lo cual, por cierto, es lo que comúnmente hacen.

Mandos medios responsables de mantener una carga laboral justa

El problema con los mandos medios es que no enfrentan a sus jefes. Aceptan más proyectos, tareas, y objetivos sin chistar, dejando que la presión se incremente incesante en el equipo que tienen asignado.

Tristemente muchos se comportan como capataces, limitándose a amenazar, penalizar y exprimir hasta la última gota de sudor de su gente.

No obstante, hay otros que, más conscientes de lo que conlleva el liderazgo, buscan cuando menos mantener equilibrada la carga laboral… Aunque esto signifique que todos estén igualmente de sobrecargados. ¡Pero es un error pensar que el equipo es una esponja que puede absorber más y más chamba eternamente! 

Por ello, la responsabilidad de los mandos medios es equilibrar los requerimientos de los directivos, con la capacidad humana que tiene asignada.

Y una vez que esa capacidad está saturada, buscar alternativas y exigir a los directivos que prioricen sus requerimientos.

Un buen mando medio logra hacer comprender a sus jefes que es cierto: Todo se puede. Pero no al mismo tiempo, ni con el mismo costo.

Tú eres el principal responsable de seguir muriendo por un salario

Ojalá que este artículo logre hacer recapacitar a algún directivo o mando medio. Pero está dedicado a ti que, sin importar tu puesto en la empresa, te sientes harto y exhausto. Que percibes el efecto del estrés en tu cuerpo, en la dinámica de tu familia, y en tu calidad de vida.

Eres la primera persona que debe poner un alto.

Es importante el que comprendas que, al igual que la empresa te exige resultados, tú tienes el derecho a exigirle a la empresa una carga de trabajo justa, que te permita disfrutar de tu familia, amigos y pasatiempos. 

Nunca lo olvides: El trabajo se va a expandir hasta donde tú se lo permitas.

Mauricio Priego

¿Que podrías terminar siendo despedido por esta exigencia? Todo depende de cómo lo exijas. Si eres proactivo, presentas propuestas de solución, y te muestras abierto a un diálogo constructivo, tus jefes valorarán estas habilidades. Por lo que más allá del resultado de las conversaciones, seguramente conservarás tu empleo.

Y si no lo hacen mostrándose prepotentes, ofensivos o humillantes, créeme: No vale la pena trabajar para esa gente.

No temas por tu empleo

¿Cuántas veces has escuchado que la empresa diga “Nadie es indispensable”? Bueno, ¡esto también es recíproco!

Ningún patrón es indispensable.

Claro, no se trata de renunciar de manera visceral ni intempestiva. Tampoco de reducir tu rendimiento buscando que te corran.

Tú sigue siendo profesional en tu trabajo, manteniéndote íntegro y ético como persona… Y astuto y metódico para planear tu salida de la empresa.

Consejos para dejar de estar muriendo por un salario

  • Busca otro empleo, no fijándote únicamente en sueldo y prestaciones, sino investigando la calidad de vida de sus trabajadores;
  • Identifica posibles fuentes de ingreso adicionales, de preferencia que te dejen dinero aun encontrándote en tu trabajo (Aquí un ejemplo);
  • Planea poner tu propio negocio, ¡y llévalo a la práctica! (Pero sin prisas);
  • Ahorra al menos el equivalente de 3 a 6 meses de tus gastos mensuales para así tener libertad de movimiento;
  • No te estreses por dejar tu empleo actual. No es urgente. Planéalo, se metódico y perseverante, ¡Y hazlo divertido y emocionante!

¡Éxito!

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 Referencias

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