Entre la libertad y la seguridad

Mauricio Priego 27/Ago/2011 2

Una playa tranquila… El sonido de las olas rompiendo con suavidad sobre la blanca arena… Los destellos multicolores del sol al reflejarse sobre el agua… Ante la inmensidad de un horizonte al cual accede nuestra vista sin interrupciones ni obstáculos, el espíritu se siente sobrecogido al verse libre de ataduras, de senderos, de caminos que escoger y seguir. Se sabe libre, y esa sensación de libertad lleva al corazón tranquilidad, esperanza, paz.

Sin embargo, por mayor que sea la plenitud que alcancemos ante la tranquilidad y belleza del mar, bosque o lago, terminamos resignándonos a regresar a “nuestra realidad”, es decir, a encerrarnos en un trabajo, siguiendo un horario rígido, realizando y cumpliendo actividades y relaciones sociales que muchas veces nos son impuestas. Y entonces pensamos que el esfuerzo es para llevar pan a la mesa, educación a los hijos, salud y esparcimiento a la familia. Y ante ello el espíritu toma fuerzas, preparándose para dar su mejor cara ante la seguridad de que no le faltará nada a quienes ama.

¿Es acaso entonces que no pueden alcanzarse al unísono la Libertad y la Seguridad? ¿Es nuestro destino escoger entre ambas? Libertad y Seguridad son las distintas caras de una misma moneda, la cual sella nuestro destino cada vez que la lanzamos al aire ante las bifurcaciones en el sendero de nuestra vida.

Enfoquémonos un momento en tu seguridad personal. Imagina un lugar donde tus alimentos se encuentren puntualmente en la mesa, donde no haya peligro de perder el techo que te cubre. Un lugar diseñado de forma expresa para que nadie pueda hacerte daño y tengas a tu disposición médicos y servicios necesarios para garantizar tu salud. Imagina además que todo esto no tenga costo alguno para ti… Pues bien, este lugar existe, mas no es precisamente el paraíso: sólo describí una celda de alta seguridad en donde se resguarda a los reos que esperan la pena máxima, donde irónicamente se tiene todo un sistema para garantizar que llegue el condenado sano y salvo a su cita con la muerte.

Enfoquémonos entonces en la libertad total. Imagina un lugar donde no tengas que ajustarte a normas sociales o de conducta, un lugar donde no tengas que seguir decisiones de terceros que consideras equivocadas, un lugar donde tengas el tiempo a tu disposición, con la posibilidad de llevar a cabo las tareas que consideres necesarias en los momentos que consideres oportunos. Nuevamente ese lugar existe, siendo alguna playa lejana o lo profundo de un bosque, lugares en los que no hay nadie a quién rendirle cuentas, pero tampoco hay nadie para ayudarte cuando lo necesites. En este lugar de completa libertad comerías únicamente cuando hubieses cazado tu comida, encontrándote a merced de los elementos y de tu habilidad para resolver los retos que se te presenten. Literalmente en tus manos se centraría toda tu seguridad, sin garantía alguna de éxito.

Por tanto, la búsqueda de tu libertad significa el enfrentar riesgos los cuales menoscaban tu seguridad. Y el darle prioridad a la seguridad, conlleva hacer concesiones que reducen tu libertad. Libertad y Seguridad son los brazos de una balanza siendo tú quien los equilibra, definiendo con ello tu forma de tomar decisiones, la manera de como enfrentas los riesgos… la argamasa con la que construyes tu destino.

Mi madre suele decirlo de esta manera: Hay quienes fundan las ciudades y hay quienes las habitan. Personas que dejan la seguridad del seno familiar para salir en busca de aventura, y personas que aceptan seguir códigos sociales para vivir en armonía con sus semejantes. ¡Y ambos pueden ser exitosos! ¡Ambos pueden alcanzar la felicidad y enriquecer con su vida a la humanidad! La tragedia acontece cuando al espíritu libre se le cortan las alas, o al ser sociable se le lanza fuera de su comunidad.

El balance de libertad y seguridad se refleja también en tu subsistencia. Hay quienes prefieren emprender un nuevo negocio afrontando el riesgo de que fracase, y quienes prefieren la seguridad de colaborar en uno ya establecido. Quienes crean la empresa y quienes trabajan en ella. ¡Y el esfuerzo de ambos son los que la hacen grande! ¡Ambos tienen la oportunidad de crecer y de incrementar sus ingresos de ser eso lo que buscan! Igual que existen emprendedores con organizaciones grandes y otros con organizaciones pequeñas, igualmente existen empleados en altos puestos directivos y otros con roles mas modestos. Al final, eres tú quien decide hasta donde quiere llegar y qué estas dispuesto a sacrificar para alcanzarlo… Esa es parte de tu libertad.

Pero requieres ser honesto contigo mismo para realmente ser feliz. Si lo que buscas es alzar el vuelo, si tu corazón desea hacerse a la mar y tienes el coraje de enfrentar las más fuertes tormentas, entonces no encadenes tu espíritu a las decisiones de otro ya que te sentirás desdichado y perderás mucho tiempo soñando con las olas y sintiendo nostalgia al ver volar las gaviotas. Si por el contrario lo que anhelas es la tranquilidad de que habrá pan en tu mesa, sentarte en tu día de descanso con tu familia o amigos sin preocuparte si el negocio está abierto o no, o tomarte unas merecidas vacaciones con tus seres queridos con la seguridad que esos días te serán pagados aunque no los hayas trabajado, entonces se prudente ante la aventura, ya que podrías verte acorralado por la angustia, por la incertidumbre,  contando con amargura los días que pasan sin que un nuevo cliente abra la puerta.

La vida en sí misma es un riesgo. Tu libertad es acotada por tu espíritu y la seguridad es en sí misma una ilusión. Más de lo que puedes estar seguro o segura es de que en tus manos está la llave de tu felicidad, la cual usas en cada decisión que tomas y en cada prioridad que asignas.

Y esa llave amiga y amigo mío, esa llave, es tu libertad.

2 Comentarios »

  1. Garessi03 25/Ene/2012 en 4:08 am - Responder

    Libertad… Seguridad… difícil disyuntiva: tener la Libertad para escoger la Seguridad, o viceversa y, la Seguridad de escoger con Libertad, o viceversa… difícil disyuntiva!

  2. ROCIO PRIEGO MONTERO 27/Ago/2011 en 12:51 pm - Responder

    HERMOAS PALABRAS, SABIAS Y REALES.

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