¿El secreto de la armonía? No lo tomes como algo personal

Mauricio Priego 25/Dic/2017 4

No lo tomes como algo personal

Como ya es tradición en cada navidad, tengo para ustedes un obsequio: un cuento que nace de mi deseo de llevar a sus hogares algo más que sólo temas financieros. Al final, la verdadera riqueza la llevamos en nuestro interior. Confío que les guste.

Estaba furiosa. Pensaba que el día no podría empeorar. Todo comenzó justo al inicial la mañana, cuando al despertar y tomar su celular para revisar los últimos mensajes no leídos entró su mamá a la habitación. Molesta, le gritó que qué esperaba para ayudar en casa, que todo el día se la pasaba metida en “ese aparato”. ¡Pero si acababa de despertarse! ¿No podría haber empezado diciendo “buenos días”? Si había que hacer en casa, ¿no habría podido tan solo pedir apoyo?




Un poco más avanzada la mañana, trabajando en un proyecto de la universidad,  llamó a su papá a la oficina para consultarle algunos temas de su área de experiencia.

– Ahora no. – le dijo con voz seria y monótona – Te llamo más tarde.

– Es algo simple, no te llevará ni un minuto

– ¡Ya te dije que ahora no! – respondió con la misma voz monótona colgando inmediatamente. ¡Pero que no lo hiciera ella! El sermón de “Así no se trata a la familia” y “¡Más respeto!” no se harían esperar.

Definitivamente no sabía que había hecho para merecerse una familia así. Decidió salir de su casa e ir a un café cercano para acabar su proyecto, donde al llegar vio a su mejor amiga. ¡Por fin! Ya era hora de tener un rato agradable.

Sin embargo, al cruzarse sus miradas, sólo pudo ver rencor en sus ojos. Antes de que le diera tiempo de acercarse, su amiga se levantó de la mesa, salió por una puerta lateral para evitar cruzarse con ella, y se alejó del café. ¿Y ahora qué mosca le había picado? Quizá estuviera molesta porque no la había podido acompañar al recital como habían planeado… ¡¿Y qué quería que hiciera?! No era su culpa que ese mismo día hubiese tenido que apoyar a llevar a su abuela de más de 90 años a su cita con el doctor. Inicialmente dijo que entendía… Que no se preocupara… Pero claro, seguramente no lo había dicho con sinceridad.

Enojada se dio vuelta para salir del café, chocando con un joven que se encontraba detrás de ella

– ¡¿Por qué no te fijas?! – le reclamó liberando su enojo

– Disculpa, no te había visto – le contesto el joven con tono conciliador

– ¡Pues sólo a ti se te ocurre entrar al café con los lentes oscuros puestos! No creas que eso te hace ver más interesante

Sin decir más el joven se quitó los lentes, y donde debiera verse el brillo oscuro de la ventana a su alma, había una cortina blanca, impenetrable.

– Perdón… Disculpa… No imaginé…

– ¿Que soy invidente? – La interrumpió – No te preocupes, la vida me ha enseñado a nunca tomármelo personal. Cada uno vivimos nuestra propia aventura, y la realidad es que no sabemos qué pasa en la vida de nuestro prójimo, por lo que tomarnos lo que nos dice o haga a pecho pensando que es a nosotros como si nosotros fuésemos lo único que afecta su vida es un poco ególatra, ¿no crees?

Sonriendo, extendió su bastón y continuó su camino al mostrador. Ella salió y regresó pensativa a casa.

No había pasado ni una hora cuando le llamó su amiga hecha un mar de llanto: Ella y su novio habían cortado ese mismo día en el café. Después de un par de años juntos él había decidido que era mejor para ambos separarse para conocer a otras personas. No le importó el que ella lo amara o el tiempo que habían pasado juntos. Hacía unos instantes que él se había marchado cuando la vio entrar, y en ese momento se sintió muy dolida como para conversar con nadie. “No te preocupes,” – le contestó a su amiga – “sabes que cuentas conmigo” y quedaron  de verse más tarde.

Al llegar su papá a casa le ofreció una disculpa por no haber podido atender su llamada, pero en ese momento estaba en medio del despido de un colaborador de la empresa al que se había descubriendo robando. Y ya en casa, con calma, aclaró con ella las dudas que tenía sobre el proyecto.

Con nuevos ojos se acercó a su mamá. Trabaja en una oficina y sólo tenía los fines de semana para arreglar la casa. Y ella… En realidad no solía ofrecerse para ayudar en los quehaceres domésticos. Así que al día siguiente se levantó temprano aún siendo domingo, arregló rápidamente su cama y se dirigió a la cocina donde encontró trastes sin lavar. Al tiempo que ella terminaba de lavarlos entró su mamá a la cocina, quien, sorprendida, le preguntó que hacía.

– “Aportando mi granito de arena” – le contestó sonriente, al tiempo que servía dos vasos de jugo.

Y así, conversando alegremente, comenzó un nuevo día.

Postal navideña 2017 PractiFinanzas

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Referencias

4 Comentarios »

  1. Elizabeth Padilla 10/Ene/2018 en 11:58 am - Responder

    Hola Mauricio, Hola Jonathan. Esas pregunta que planteas:
    “¿será que el ser humano está predispuesto y/o destinado a ser egoísta? ¿Está acaso destinado a ser autodestruido? ¿Somos más los buenos?”
    Fueron, curiosamente y apenas ayer por la noche, materia de una larga disertación filosófica con mis mecánicos.
    Yo le decía a Rubén hijo (Son dos, padre e hijo, y ambos se llaman Rubén, jejeje) que me gusta la postura de Facundo Cabral. El decía:
    El bien se alimenta a si mismo, el mal se destruye a si mismo.
    El cáncer te mata. ero muere contigo.
    Somos más los buenos, lo que sucede es que una bomba hace más ruido que una caricia. Pero por cada bomba que destruye ¡hay miles de caricias que construyen! Solo que las.buenas nuevas no venden. Por eso no las vemos en los noticieros. Porque las cadenas de televisión y los periódicos son felices publicitando el mal. Porque el bien, no vende periódicos, lo bueno, no da rating.
    Pero no lo dudes. Los buenos, somos más.
    Un saludo y mis mejores deseos a todos.

  2. Elizabeth Padilla 31/Dic/2017 en 6:42 pm - Responder

    Un cuento tan hermoso, real y certero como todos los tuyos Mauricio. Muchas gracias por tu tiempo y voluntad para aportar tu granito de arena a este mundo que compartimos como vehículo mientras viajamos por la galaxia.
    Aunque con tantos años en la labor lo tuyo, más que un granito ya es una montaña.
    ¡Felices fiestas y mis mejores deseos para ti y los tuyos!
    Gracias nuevamente por influir con tus granitos en más gente de la que te das cuenta. Y porque con tus cuentos de Navidad siempre usas un par de esos granitos para sacarme una lagrimita traicionera.

  3. Jonathan 26/Dic/2017 en 11:33 am - Responder

    Excelente anécdota, será que el ser humano está predispuesto y/o destinado a ser egoísta? Está acaso destinado a ser autodestruido? Somos más los buenos?, hasta una persona optimista tiene sus dudas ante una sociedad corrompida, pero sin lugar a duda vale la pena ‘poner nuestro granito de arena’ ‘PONER EL EJEMPLO’, nosotros mismo tenemos la oportunidad de elegir que persona queremos ser, con qué clase de persona nos sentimos plenos de ser, LOS BUENOS SOMOS MÁS

    • Mauricio Priego 28/Dic/2017 en 8:08 am - Responder

      ¡Así es Jonathan! ¡Los buenos somos más! Aunque en ocasiones no pareciera debido en buena parte a que no andamos “haciendo ruido” por la calle y las redes sociales… Pero si sumamos nuestros granitos de arena lograremos acallar ese ruido para que más personas recuperen su buena fe y su confianza en lo que podemos llegar a ser si nos damos la mano unos a otros.
      Mis mejores deseos para ti y tu familia en el 2018 ¡Felicidades!

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