¿Qué nos espera para el 2013? Reglas básicas para invertir en valores

Invitado 10/Ene/2013 0

Qué nos espera para el 2013En esta ocasión tengo el placer de compartir con ustedes una nueva colaboración de Miguel Gómez, miembro de una firma de gestión de inversiones, de plática amena, y  con quien he tenido el gusto de platicar y discutir diferentes temas del mundo de las finanzas y la economía internacional. En su artículo nos habla sobre las predicciones que pululan en estos momentos sobre el entorno económico, así como de principios básicos que debemos tomar en cuenta para enfrentar la incertidumbre actual:

Enero. Para algunos, época de subir una inclinada cuesta consecuencia de los gastos propios de la época Decembrina. Para otros, mes de propósitos, promesas y sueños. Para otros más, tiempo de revisar el lugar en que están parados y determinar qué es lo que sigue en cuestión de negocios, familia, amigos e incluso a nivel espiritual.

Y, por último, en el mundo financiero, enero es el mes de pronósticos por excelencia.   Depende de cuál sea su visión del mundo, seguramente va a encontrar a un experto que pronostique lo que usted cree que va a pasar.

¿Cree que el mundo va a entrar a una gran crisis financiera? Decenas de expertos le dirán porqué el mundo está por entrar a una terrible crisis, y tendrán argumentos muy convincentes que le hagan pensar eso.

¿Está seguro que el 2013 será un año de crecimiento sin precedentes y en el que la bonanza económica será posible para todos? También decenas de expertos están dispuestos a compartir este punto de vista. Todos ellos con argumentos muy convincentes y con razones para hacerle pensar que tienen razón.

Este fenómeno,  se llama “sesgo de confirmación” (confirmation bias) y, básicamente consiste en buscar fuentes que coincidan con el punto de vista personal, independientemente de si este punto de vista es correcto o no. Este sesgo (y muchos otros) ha sido profundamente investigado dentro de la rama conocida ahora como “finanzas del comportamiento” (behavioral finance, en inglés).

Pero entonces, ¿quién tiene razón? ¿2013 va a ser un año positivo para las bolsas de valores del mundo? ¿O los inversionistas deberían hacerse a un lado y buscar instrumentos más “seguros”?

Responderé la pregunta, pero quizá no sea la respuesta que espera:

En realidad, nadie sabe qué va a pasar con la economía (y las Bolsas) en 2013.

Quizá piense “¿Y eso qué? ¡Yo quiero saber qué hacer con mi dinero!”

Ese es el problema. Por décadas, Wall Street (con la complicidad de muchos medios masivos) ha vendido la ilusión de que sus expertos saben qué va a pasar. El problema es que nadie –o muy pocos- se atreven a tomar el tiempo de revisar lo acertado de los pronósticos y, sobre todo, su utilidad real.

Hagamos un ejercicio de reflexión. Si un experto sabe qué es lo que va a pasar con la bolsa, ¿para qué compartiría su secreto con el mundo entero? ¿No sería más lógico que él se beneficiara de esa información tan privilegiada para convertirse en una persona tremendamente rica?

Por otro lado, piense por un momento: ¿quiénes trabajan para Wall Street? Sin duda, algunas de las mentes más brillantes en el mundo financiero, egresados de las mejores universidades del mundo y con sistemas de cómputo y análisis valuados en decenas de millones de dólares. Y, sin embargo, todos ellos están observando exactamente la misma información en sus monitores y todos ellos llegan a conclusiones diferentes. ¿Quién dice la verdad? Todos, y ninguno. ¿Porqué? Porque Wall Street no es sólo las grandes firmas. Wall Street son millones de inversionistas, intercambiando información (a través de sus compras y ventas) de manera instantánea. Recuerde, cada vez que Juan vende sus acciones, Juan cree que tomó la mejor decisión (porque, por ejemplo, su análisis le dice que va a bajar de precio), pero para que Juan pueda venderlas, necesita de alguien que quiera comprarlas; por ejemplo, Pedro (cuyo análisis le dice que esa acción va a subir de precio).  Multiplique esa simple transacción por millones de veces cada día.

¿Qué es lo que resulta? Un mercado tan complejo que es imposible predecirlo. Un mercado que absorbe toda la información disponible y la traduce de manera instantánea en cambios de precios. Es decir, que toda la información conocida determina el valor de una empresa (y sus acciones) en cada momento. Solamente información nueva puede afectar el precio de una acción (o bono, en caso del mercado de renta fija).

Por ejemplo, si usted cree que los expertos de Wall Street pueden “estimar” (por no decir “adivinar”) el futuro, ¿cómo explica que no pudieron evitar la quiebra de sus propias firmas en 2008 (como Merril Lynch, que fue comprada casi en cenizas por Bank of America, AIG rescatada por el gobierno estadounidense o Lehman Brothers que no pudo hacer nada para mantenerse a flote) ? ¿Será que, como las gitanas, no pueden ver su propio futuro? ¿O será que en realidad los millones que gastan en análisis no sirve para mucho?

 Entonces, si los análisis y predicciones no sirven, ¿qué debe hacer un inversionista? ¿Cómo debería invertir? Un inversionista que quiera participar en las bolsas de valores tiene que invertir siguiendo cuatro reglas básicas:

1)  Determinar cuánto riesgo necesita/puede/quiere tomar. Para esto es necesario que analice su situación actual y determinar metas claras de inversión. Muchos inversionistas mexicanos se van a dos extremos: “ganar lo más posible” y “no perder nada”. Esto, en realidad no es una meta, es simplemente un deseo. Si no le ha puesto un valor a sus metas, es momento de empezar a hacer ese análisis.

2) Determinar su política de inversión. Los grandes inversionistas tienen políticas claras de inversión, y cada vez más inversionistas como usted y como yo empiezan a ver el valor de tener un documento como éste. En él, básicamente se determina la manera en que se va a invertir y las reglas y parámetros para comprar y vender. Sin una política de inversión por escrito, es muy común dejarse llevar por la emoción de lo que está sucediendo en el momento, lo cual lleva –invariablemente- a comprar caro y vender barato: uno de los errores más comunes que comete la mayoría de los inversionistas.

3) Recordar que invertir en la bolsa de valores es un proyecto de largo plazo. Si usted no piensa invertir por al menos diez años, usted no tiene nada qué hacer en la bolsa de valores. ¿Por qué? Primero, porque participar por menos de diez años en la bolsa no es invertir, es especular. Si usted quiere especular, va a divertirse más en un casino en Las Vegas. Un verdadero inversionista otorga capital de inversión a las empresas y se beneficia del crecimiento de éstas a lo largo del tiempo. Un especulador –al igual que un apostador- busca la ganancia rápida, y esto además de ser caro, tiene un costo emocional tremendo.

4) Diversificar lo más posible. Tener acciones de empresas individuales es tremendamente riesgoso. Incluso tener acciones de 100 empresas diferentes es una concentración de riesgo innecesario. Busque crear portafolios que participen en el mayor número de segmentos del mercado y que participen en todo el mundo, no sólo en uno o dos países. ¿Porqué? Porque como nadie sabe qué es lo que va a suceder, es mejor participar en el mayor número de empresas posibles en el mayor número de países posibles y, no sólo eso, sino también dedicarle una porción de su portafolio a instrumentos de renta fija (bonos). En épocas de crisis, como en 2008, la gran mayoría de las acciones del mundo bajaron de precio. Aquellos inversionistas que tenían participación en bonos, vendieron parte de estos y usaron esos recursos para comprar acciones; es decir, practicaron lo que se conoce como “vender caro” (es decir, vendieron bonos) para “comprar barato” (es decir, compraron acciones). Esos inversionistas vieron el fruto de esa diversificación y disciplina cuando disfrutaron del “rebote” del mercado que sucedió desde 2009 hasta ahora. De hecho, es ahora cuando están vendiendo acciones y comprando bonos.

Espero que esto le sirva para evaluar su política de inversión. Recuerde la multicitada frase de Albert Einstein: “La locura es repetir el mismo comportamiento y esperar un resultado diferente.” Si tiene alguna pregunta, por favor no dude en contactarme.

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